¿Qué es?

Consiste en aplicar pigmentos disueltos en agua sobre el muro recién alisado con mortero de cal. La cal mineraliza y fija los pigmentos sobre la superficie del mortero. Se utiliza pues el último revestimiento del muro, según las milenarias técnicas de los morteros de cal.

Esta técnica tan simple abre immensas posibilidades artísticas y ofrece grandes cualidades visuales: el color pigmento, las veladuras y opacidades, la saturación del color, las posibilidades de juego y de diálogo con la materia pictórica, el complejo sistema de trabajo, el protagonismo del espectador y la tensión en el momento de la acción pictórica.

 

La pintura al fresco corresponde a la última fase de construcción de los muros, es la última piel del muro, una técnica muy antigua que ya encontramos documentadapintura mural al fresco en los libros del arquitecto romano Vitrubio.

Pinto murales al fresco por que siento auténtica pasión por este procedimiento: preparo cada día la jornada de trabajo a realizar, teniendo los materiales a punto: el mortero de cal y arena, los pigmentos, los pinceles, el agua, los bocetos, las herramientas, el andamio.

Arriba en el andamio, extiendo y aliso el mortero de cal sobre el fragmento del muro que he previsto terminar ese día,  calco brevemente las trazas y finalmente pinto encima con bellos pigmentos disueltos en agua de manera directa, decidida y rápida cuando el mortero todavía está húmedo. El proceso de carbonatación de la cal fijará los pigmentos, dando como resultado una pintura mate e insoluble al agua, resistente, de pigmentos puros, de una gran intensidad cromática, transparentes y opacos, incomparables a cualquier otro procedimiento.

Para pintar al fresco utilizo una gama de pigmentos, materias colorantes de grano finísimo, que necesariamente deben ser compatibles con la cal. Un trabajo de este tipo requiere un gran esfuerzo físico y mental. Tengo que ser capaz de sentir cada muro y cada arco del espacio arquitectónico con tal de otorgar a las pinturas un contenido simbólico, una función arquitectónica y ordenar visualmente el espacio según las intenciones que la obra requiere. A cada nuevo proyecto es como si se produjera un parto, dando a luz unas pinturas resultantes de un largo proceso de gestación, de creación en el silencio y en la intimidad de mi taller.

La pintura mural al fresco posee una dimensión social innegable, que restablece el cordón umbilical entre la creación artística y el público, recuperando el protagonismo activo del espectador y la presencia de la pintura en los espacios arquitectónicos vivos. En el momento en que el espectador siente como suyas las pinturas es cuando cobra sentido mi trabajo.