AÑO: 1999

TÉCNICA: pintura al fresco sobre el muro

SUPERFICIE: 180 m2

EDIFICIO: vestíbulo del Teatre Ateneu de Tàrrega

LUGAR/COMARCA: Tàrrega (Urgell)

 

El tema es el TEATRO. El techo insiste en un argumento que ha defendido anteriormente: el arraigamiento de las artes, la memoria de que la tradición y la historia conectan con el presente y con la creatividad, ilustrado con unas escaleras que relacionan en consciente con el inconsciente y el interior con el exterior.

 

Dos paredes laterales, con un formalidad similar ofrecen un diálogo de pintura al fresco entre el espectador y la escena. El muro dedicado al público es una continuada representación de ojos, de miradas atentas, que substituyen la presencia física de figuras. Los ojos simbolizan el espectador, con una armonía rítmica acompañada de sillas perfiladas a través de su silueta, que compensan su sinuosidad. Delante, la escena, una gran obertura de luz donde confluyen dos pasiones, la del artista, representado con un espejo de la realidad o iluminación interior, y la de la creación, que aparece transfigurada en una nube evolutiva que condensa las diversas fisonomías de las artes.

 

El primer muro es el más visible cuando se accede al vestíbulo, y en este hay representadas las musas, todas ellas simbolizadas como pisadas blancas, nuevamente sin presencia figurativa, siendo más etéreas y mitológicas. La pared opuesta, limitada en su superficie por la estructura del cancel, representa la ciudad de Tàrrega y el concepto de teatro a la calle, donde cada plaza o espacio público acoge una escenografía o una representación.